Reportaje: Venenos silenciosos

Reportaje de José Luis Barbería para El País Semanal.

En él podremos leer un pequeño resumen de como interaccionamos con miles de sustancias químicas que dada su rápida puesta en el mercado no son analizadas con suficiente rigor para clasificarlas como inocuas para los humanos, animales y el medio ambiente; además de casos ya ocurridos de que el uso de dichas sustancias han provocado muertes, canceres, etc a la población y como estamos expuestos a ellas desde varios frentes.

Recojo algunas citas interesantes de este reportaje:

“Solo unas 1.600 (sustancias), el 1,1%, han sido analizados para determinar si son cancerígenos, tóxicos para la reproducción o disruptores endocrinos, así que nos quedan por analizar las 138.400 restantes”

“Todos los años salen al mercado entre 500 y 1.000 nuevos productos. Solo el comercio mundial de automóviles supera al de las sustancias químicas”

“De los 553 compuestos evaluados como potenciales disruptores endocrinos, 194 han sido incluidos en la categoría clara evidencia de perturbación endocrina y 125 en la de “posibilidad de perturbación endocrina”.

“Nuestra base de datos reúne información de más de 120.000 productos químicos. De las 173 sustancias consideradas de gran peligrosidad potencial, 31 han sido incluidas en el listado de las que únicamente pueden ser comercializadas con una autorización específica”

“Sabemos que los microplásticos utilizados en la fabricación de bolsas, contenedores de bebida y comida, envoltorios y juguetes pueden durar hasta 100 años en el mar, ser ingeridos por peces mesopelágicos (que navegan entre la superficie y los 200 metros de profundidad) y pasar a formar parte de nuestra cadena alimentaria

 

Venenos silenciosos

 

El peligro del Radón

El peligro del Radón

¿Qué es el Radón? y ¿a cuánto Radón estas expuesto solo por el hecho de vivir en un lugar específico?

El radón es un gas natural que proviene de la cadena de desintegración del uranio-238, por lo que es un gas radiactivo que emite radiación gamma. Este tipo de radiación es la principal fuente de radiación ionizante que reciben las personas. Este gas emana del suelo y se encuentra en mayor medida dentro de las edificaciones que en al aire libre. La concentración depende del tipo de suelo, el porcentaje de uranio de este, la calidad de los materiales, la ventilación, etc.

¿Es perjudicial?

La Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) perteneciente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció a este gas como cancerígeno tipo 1 para los humanos.

Este mapa muestra la división en 3 niveles según la concentración media de radón, realizado por Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).

Siendo las siguientes:

-Categoría 0: <150 Bq/m3

-Categoría 1: entre 150 y 300 Bq/m3

-Categoría 2: >300 Bq/m3

Por cada incremento de 100 Bq/m3 de radón el porcentaje de padecer cáncer de pulmón aumentan entre un 10% y un 16%. Se estima que entre el 3% y el 14% de los cánceres de pulmón, según la zona donde se resida, son consecuencia de la inhalación de dicho gas. Además las personas fumadoras tienen un riesgos 25 veces mayor de padecer cáncer.

Protección

Existen medidas que pueden ayudarnos a bajar la concentración de radón en nuestra vivienda.

Mantenimiento de la vivienda

El radón, que en su mayor cantidad proviene del suelo, es capaz de introducirse (bajo diferencia de presiones) en nuestra vivienda por grietas o fisuras, juntas de instalaciones o de materiales o gracias a la porosidad de estos, siempre que estos estén en contacto con el terreno.

Por lo cual es necesario revisar la calidad de nuestra vivienda y subsanar, si los tuviéramos, algunos de estos problemas.

Materiales

Existen diferentes materiales que contienen uranio. Estos son fácilmente identificables en la mayoría de los casos se pueden sustituir.

Como el caso de las piedras graníticas (basalto, granito, pizarra, etc) que son radiactivas y su emisión de radón será ininterrumpida.

Ventilación

El radón es un gas que dada su densidad no es capaz de ascender más de un metro del nivel del suelo. Por lo que las plantas más afectadas serán la baja y el sótano.

Si estos no se llegasen a ventilar adecuadamente la concentración podría subir alarmantemente.

Conclusiones

Desde estudios geotécnicos al diseño de la vivienda pasando por la selección de los materiales idóneos, además de asesorar unos hábitos que evitan que este gas se acumule de manera peligrosa controlaremos así su concentración en el interior de las viviendas, ya que una vivienda no debe ser tóxica ni para el medio ambiente ni para quienes viven dentro.

 

Fuentes

Consejo de Seguridad Nuclear
Organización Mundial de la Salud